Maestro Oliva nació en la Ciudad de México, estudió en la Escuela Superior de Música y el Conservatorio Nacional de Música. Desde el inicio de su carrea profesional, Oliva ha mantenido con igual éxito una doble actividad de la guitarra: su trabajo como compositor y su actividad como concertista.
Guitarrisimo: ¿Maestro, nos podría contar de sus inicios en la guitarra?
Julio César Oliva: Yo empecé tocando el piano, pero por premuras económicas en la casa se tuvo que vender el piano. Yo tenía aproximadamente 8 años de edad. Mi padre tenía una guitarra colgada en la pared, algo que por cierto no se debe hacer. Entonces como me quedé sin piano, en las tardes terminando de hacer tareas, ponía una silla junto a la pared, subía y según yo sacaba piezas con las cuerdas sueltas. Tan pequeño era que algún día me quedé dormido. Hasta que un día mi madre le suplicó a mi padre que me enseñara a tocar guitarra.
El tocaba muy bien la guitarra, pero de oído, no de nota. Entonces me empezó a enseñar todos los acordes, los mayores, los menores y me enseño las canciones de la época. Mi papá era muy duro y no me repetía nada, y pobre de mí cuando no recordaba la canción, a un hermano mío le rompió una guitarra en la cabeza por tocar mal. Yo no quise que me pasara eso, empecé a afinar el oído y sacaba casi todo de oído y con verlo una sola vez. Y así fue como yo aprendí. Hasta que un día el me dijo, "ya no te voy a enseñar, porque ya tocas mejor que yo".
Entonces mi hermano mayor, con mucha facilidad para la guitarra, para cantar, ya sabía las armonías de los tríos, la música de Frank Sinatra, algo de Jazz y eso me enseñó. Pero en el 1960 se fue a Estados Unidos. Entonces hice un dúo con un amigo, tocábamos en festivales, y él me decía: estas perdiendo tu tiempo tienes que meterte al Conservatorio o a la Escuela Superior de Música, pero yo no quería eso, me daba miedo la nota. Entonces compré un tocadiscos y me fui a las casas de discos. Compré dos discos de cada uno, uno para trabajar y el otro para oírlo, porque era tan malo el tocadiscos que se gastaban muy rápido. No había grabadoras, ni video caseteras. Nos hicimos guitarristas de milagro, los de mi generación. Entonces yo sacaba todo un nocturno de Chopin, una pieza de Sinatra, una de Elvis Presley, una de los Mariachis, tanto popular, como clásico. Y hacia mis arreglos para guitarra sola. Luego hice un trío de boleros, me sabía todos los requintos de todos los tríos, de los Pancho, los Diamantes, los Tres Ases. Andábamos por todos lados. Después se deshizo e hice otro trío veracruzano, que también se deshizo; luego hice un conjunto de Rock'n Roll. También de música instrumental y un poco de Jazz.
Pero a los 15 años me quede solo. Entonces una persona me empezó a llamar para tocar en varios lugares y yo estaba muy contento. Hasta que un día me llegó una terrible sorpresa. Estaba tocando en un teatro, terminando mi número al salir del escenario, llegó un mariachi y me dijo, "que bien tocas, ¿Quién te enseño?" Le contesté, "yo solo, escuchando discos," pero él pensó que yo lo había sacado con notas y me dijo, "mira yo al oírte", sacó un cuaderno, "lo que te pude captar fue esto," y lo tenía todo en cifrado. Entonces me quedé pensando, no es posible que un mariachi sepa mas que yo, y le dije, "si, maestro, déjeme hablar con la persona, que me contrató y ahorita regreso," eso fue en el 63. Pues, hasta ahora me está esperando ese mariachi. No regresé por la pena.
El día siguiente me encontré un periódico, empecé a leer, deprimido, muy decepcionado, y vi un anuncio de la Escuela Superior de Música, la cual estaba en el centro, para las audiciones de primer ingreso. Entonces con los maestros Guillermo Flores Méndez y Alberto Salas hice la prueba de admisión. Éramos como 20 personas. En este tiempo no había tanto movimiento musical. Tocaban la romanza, pero con un dedo, el circulo de DO-Mayor, una ranchera, eso era todo. Pero yo ya me sabía una cantidad de piezas. Entonces cuando tocó mi turno, me dice Flores Méndez, "a ver que sabes tocar," yo le contesté, "pues algo". Toqué por ejemplo Asturias, pero en otros tonos, toqué Sevilla, y Flores Méndez me dijo, pero no son los tonos correctos, y yo le conteste que no sabia leer notas. El me dijo que no era posible y pregunto, "¿No sabias que hay una Escuela Superior de Música?" entonces me dio una lista impresionante de partituras. Yo trabajaba en el taller de mi padre, y tenía algo ahorrado de las actuaciones que hice, y me fui a compra las partituras. Y así fue como empecé a estudiar música.
Hice 2 años, pero no estaba muy contento, no me gustó mucho el sistema de enseñaza. Entonces fui con mi maestro, y el me dijo, "Pásate al conservatorio. Allá hay más actividad, más movimiento musical, aquí no vas a ser feliz, aquí es para trabajadores. Seguro que vas a ganar la beca económica, y hay también una beca de comedor." Entonces me fui al conservatorio, participé en el concurso y gané. E hice los otros 2 años. Pero nunca me gustó el sistema, sentía que adelantaba más por mi propia cuenta, que en la escuela. Claro que eso no es un consejo para los jóvenes. A mi me funcionó. Así fue mi carrera, realmente soy autodidacta.
Guitarrisimo: ¿Cree usted que en caso que no se hubiera vendido el piano se habría dedicado al piano?
Julio César Oliva: Yo habría sido pianista. Yo amo el piano y la orquesta. Pues soy guitarrista por accidente. Pero tengo la mano muy pequeña, y habría sido un mal pianista. Yo sufrí mucho con las guitarras grandes, y ahora uso guitarras mas chiquitas, aunque la caja es igual.
Guitarrisimo: ¿Nos podría hablar un poco mas de sus influencias?
Julio César Oliva: De 10 años para acá ya no tengo influencia de ningún guitarrista, siento que he aprendido más de violinistas, de cellistas, de pianistas. Porque siempre cuando uno empieza a tocar esta imitando, primero al maestro o al gran guitarrista de la época, yo era totalmente Segoviano. Pero ni soy tan alto, tan corpulento o tengo manos tan grandes. Hoy creo que tengo mi sello especial.
Guitarrisimo: En su trabajo diario con la guitarra ¿Qué le gusta tocar?
Julio César Oliva: Normalmente, temprano hago algo de ejercicios, que yo he inventado en conclusión de todos los métodos que yo estudié. A veces siento que muchos de estos métodos realmente no sirven para mis manos. Entonces hice una síntesis, un resumen de todo eso. Empiezo a calentar los dedos, movimientos que yo se que a mi me sirven, de elasticidad, de flexibilidad, y de sincronización musical, mental y de reflejos, de apretura de extensiones, más o menos como media hora. Después ya empiezo de estudiar el siguiente recital. La primera parte la hago con piezas de música española, de Ponce, de Villa-Lobos, y la segunda parte con obras mías. Ya no estudio tanto solamente como 3 horas en la mañana y tres horas en la tarde.
Guitarrisimo: ¿Cómo se prepara para un recital?
Julio César Oliva: Tengo un sistema muy personal, me siento para estudiar y me estoy imaginando la sala de conciertos y ya empiezo a sentir las mariposas en el estomago, ya estoy preparado, y me estoy presionando, aún que sea un simple estudio, me tiene que salir perfecto. Me ha servido mucho porque todos mis 5 sentidos están alerta, al máximo. Y si hay algún error, y me pregunto, que harías cuando eso te pase en el concierto, entonces me pongo a verificar el pasaje. Y lo estudio otra vez. Pues ya a la semana ya estoy preparado.
Cuando por ejemplo, voy a tocar en la Sala Ponce (Bellas Artes), en que ya he tocado varias veces, voy mentalizando todo, desde el taxi que me lleva, donde me tengo que sentar por la sonoridad de la sala, no es solamente la parte técnica, también es la parte emocional, la parte mental, como voy vestido, que voy a comer, porque una vez me sentí muy mal en el concierto, y me acuerdo de no ver a las personas a los ojos. Porque la mirada tiene mucha energía.
Guitarrisimo: ¿Tiene alguna obra que le llama en especial la atención, que diga con esto me identifico?
Julio César Oliva: Con todo respecto a Ponce o Villa-Lobos, La Sonata de Castelnuovo-Tedesco y la Fantasía de Joan Manen, la tocó Segovia. Para mí estas son las obras ideales.
Guitarrisimo: ¿Qué guitarras usa?
Julio César Oliva: Pasé mucho tiempo con dos Ramírez muy buenas. Pero, desafortunadamente muy grandes para mí. La Ramírez ya es una Guitarra obsoleta, ya muy pocos guitarristas la tocan. Tuve también una de Abel García. Pero por la razón que yo quiero una guitarra muy potente, cómoda, tiro corto, angosta y delgada, no me es fácil ir con cualquier constructor de guitarra. Desafortunadamente la mayoría no acepta ningún punto de vista diferente, no están abiertos. Ahora tengo un constructor en Monterrey (México), que se llama Manuel Fernández y hasta ahora ya me ha hecho 4 guitarras. Nos acoplamos muy bien. Mi guitarra actual tiene la boca más grande, de 9.5 cm. y el puente es muy chiquito y redondo. Soy muy inquieto yo también le meto lima y lija. Ahora ya le hice dos bocas mas, como en la vihuela. Y tengo muchas ideas más de materiales que se podrían usar. En general la guitarra no ha evolucionado suficiente, le falta mucho en comparación con otros instrumentos.
Guitarrisimo: Sobre sus composiciones: ¿Cómo clasifica sus obras?
Julio César Oliva: Pienso que es un lenguaje neorromántico y neoimpresionista. Lo que pasa es, que no hay un neologismo, que con una sola palabra, con un solo termino pueda definir mi estilo. Tal vez en algunos años un critico lo va a definir. Por una parte tengo influencias de Schumann, Schubert, Chopin, Tschaikowsky, y por otra parte de Debussy y Ravel. Estos son mis grandes influencias desde niño, lo que más me ha gustado. Entonces yo hice una mezcla, como una fusión.
Guitarrisimo: ¿Porque sus obras son tan complicadas de tocar?
Julio César Oliva: Una buena pregunta también. Yo pienso que es un trauma que traigo. Por la razón, que no fui pianista, trato de meter en la guitarra, lo que un pianista haría. Mi manera de componer es que quiero poner las notas que me estoy imaginando, en general no estoy componiendo con la guitarra. Entonces cuando me da una nota alta y una extensión grande, de todas formas la pongo. Se podría decir que nunca he compuesto para la guitarra, compongo para el piano o para una orquesta. Todas mis obras son como transcripciones para la guitarra. También compuse para dos y para tres guitarras para ampliar más.
Guitarrisimo: ¿Cuáles piensa usted son sus trabajos más importantes?
Julio César Oliva: Pues yo pienso, que la Lauriana un vals dedicado a Antonio Lauro, la Suite Montebello, creo que es una de las obras mas representativas, la Sonata Transfigurada dedicada a Chopin, la Sonata de la Muerte, y la Sonatango que hice para dos, tres o cuatro guitarras.
Guitarrisimo: ¿Cuales son sus planes futuros?
Julio César Oliva: Pues, ahorita tengo la suerte, la fortuna, que la vida me ha regalado, que me están haciendo varios homenajes. Todo este mes me han estado haciendo un homenaje en el Estado de México, y algunos guitarristas tocaron obras mías, y luego viene un festival de Taxco, es un homenaje que me hacen, y ahí van a tocar los 25 cuadros magicos, que hice sobre la obra de Fernando Pereznieto. Y tengo otro homenaje en Saltillo. Me ha costado mucho trabajo. Pero estoy agradecido.
Me escribieron de la revista SoundBoard de la Guitar Foundation of America que hacen un concurso cada año en Estados Unidos. Pero ahora va a ser en Mérida (Yucatán, México) en noviembre. Y el consejo ejecutivo de la GFA me pidió escribir la obra obligatoria. Ya la escribí, ya la mandé, pues es una gran sensación. Mi trabajo ya se empieza de reconocer en todo el mundo. Y estoy muy feliz que ya mucha gente toca mi obra en todo el mundo. Tengo que mencionar que compongo por gusto y no para hacer dinero. Para mí es un gusto.
Guitarrisimo: ¿Maestro, tiene algunos consejos en especial para guitarristas jóvenes?
Julio César Oliva: Antes que nada, creo que en general no es difícil de llegar, lo difícil es de mantenerse. A mí me ha costado mucho trabajo. Yo tengo que tocar cada vez mejor. No me puedo dar el lujo de tocar mal o peor que la vez pasada. La gente espera algo de mí, bonito o diferente. La otra es de no glorificarse, envanecerse de nada. A veces me han invitado de calificar en concursos. Yo ya he notado que los muchachos que ganan el primer lugar muchas veces se sienten demasiado. Entonces yo les pongo un ejemplo: "Miren jóvenes, imagínense que en el Paseo de la Reforma a las tres de la tarde salimos a caminar Gonzalo Salazar, Juan Carlos Laguna, López Ramos, Juan Helguera y yo. ¿Saben quien nos va a reconocer?".
Propongo clases de flamenco porque en el Concierto de Aranjuez y Asturias se pueden aplicar esas técnicas. También tienen que tomar clases de Jazz, porque muchos de los clásicos no saben nada de improvisación. También propongo técnicas de relajación, algo de yoga algo de meditación, practicas de conjuntos, lectura a primera vista. Además es muy importante tener conocimientos de cultura general. Es importante leer las grandes obras literarias de la historia, los grandes clásicos, saber la historia en general, saber algo de los grandes pintores. Y no escuchar solamente a guitarristas. Resulta que muchos guitarristas solamente escuchan a guitarristas.
Para concluir que desarrollen su propio estilo. A mí me paso hace algunos años que una amigo me dijo, "si, tocas muy bien, pero sabes, cierro los ojos y casi estoy viendo a Segovia." También toqué demasiado rápido. Desde este día estoy analizando todo lo que toco. Es muy importante trabajar con su propio estilo, como una entrega total. Si, la técnica es importante pero el propósito es hacer música. Por ejemplo, digamos que yo tengo que cambiar un foco, la escalera que pongo es la técnica, pero el propósito es cambiar el foco. A un muchacho que tomó clases conmigo, y que no podía interpretar bien las piezas españolas, le sugerí, un poco en broma, que se fuera a la plaza de los toros, y que leyera la placa de la entrada principal que dice, "el toreo no es una graciosa huida, sino una apasionada entrega".
Guitarrisimo: Muchas Gracias.
Entrevista por Michael Neumann y Héctor García